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miércoles, 20 de mayo de 2015

Una descripción de las maravillosas leyes de la razón entre los números (y 7)

Como a todo, también a esta historia le llega su fin y me gustaría hacer una recopilación final  de todo lo visto en los post anteriores, más alguna que otra cosa que se me quedó en el tintero.

Según nos cuenta Boyer (1968) también en la antigua Babilonia había tablas que contenían las sucesivas potencias de un número dado, análogas a las actuales tablas de logaritmos, aunque estrictamente hablando sean de antilogaritmos, en las que encontramos las primeras diez potencias para las bases 9, 16, 1.40 y 3.45. También aparecen en tablillas problemas del tipo: "a que potencia hay que elevar un número para poder hallar un número dado" lo que se correspondería a la actual definición de logaritmo. Lenguaje y notación aparte, hay dos diferencias principales entre esas tablas y nuestros logaritmos. La más evidente es el amplio intervalo que hay entre los valores sucesivos, lo que llevaba a los matemáticos babilonios a tener que interpolar de forma lineal para obtener los valores intermedios y el segundo es que sus tablas no estaban diseñadas para la realización de cálculos, si no más bien para resolver problemas específicos, como por ejemplo uno que dice1: "cuando tiempo llevaría doblar una cantidad de dinero a un 20% de interés anual".

De los babilonios pasamos a los griegos y vemos que también en los enunciados de Euclides aparecen referencias a los exponentes y a Aristóteles quien vislumbró el procedimiento de convertir productos en sumas relacionando progresiones aritméticas y geométricas.

De un salto, pasamos de los romanos porque si bien como ingenieros eran unos fieras en matemáticas siempre flojearon, nos vamos a la Edad Media, al siglo XIV, donde Nicolle Oresme demuestra todas las reglas necesarias para trabajar con exponentes positivos. Cien años después N. Choquet agrega los exponentes negativos y el trabajo lo completa, en el siglo XVI, el alemán Michael Stifel empleando  exponentes fraccionarios.

Todo estaba dispuesto para que Bürgi y Napier de forma independiente desarrollaran el concepto del logaritmo a principios del siglo XVII. Como vimos en entradas anteriores, la definición de logaritmo de Napier es equivalente a\[N = {10^7}{\left( {1 - {{10}^{ - 7}}} \right)^L}\]Un adecuado re-escalado de las variables N y L, dividiéndolas por 107, convierte la ecuación anterior en\[N' = {\left( {1 - {{10}^{ - 7}}} \right)^{L'}} = {\left( {1 - \frac{1}{{{{10}^7}}}} \right)^{L'}}\]que en términos modernos se expresaría como:
L' es el logaritmo en base (1-1/107)7 de N'
Como el valor de esa base es prácticamente igual a 1/e, frecuentemente se le atribuya a Napier el descubrimiento del número e, aunque la realidad es que el concepto de base de logaritmo se desarrolló posteriormente al introducir los logaritmos comunes. La segunda edición de la traducción al inglés de su obra, por Edward Wright, trajo un bonus: un apéndice con tablas de logaritmos, algunos de cuyos valores se corresponden con el logaritmo que se obtendría usando la base 2.718, que se parece al número e, pero no se llegaba a mencionarlo de forma explícita.

La historia se completa con Euler, quien en 1705, los relacionó con la función exponencial y definió los logaritmos tal y como los conocemos actualmente.


Los logaritmos,  hasta el advenimiento de las calculadoras, han sido una herramienta imprescindible para poder realizar cálculos complejos pero si la pregunta que os hacéis es si a día de hoy, siguen dando juego, la verdad es que los logaritmos están más vivos que nunca. Hay fenómenos que presentan un amplio rango de variación entre sus valores máximo y mínimo y para los que una escala lineal no resulta adecuada. Por ejemplo el peso de los mamíferos varía entre los 3 gr de una musaraña y las 150 T de una ballena azul, lo que resultaría complicado de representar en una escala lineal, mientras que a escala logarítmica el rango de valores sería mucho más manejable ya que iría del -2,5 al 5,3.

Pero hay aún hay más: tanto el brillo con el que vemos las estrellas como la energía que se libera en un terremoto se miden con escalas logarítmicas. ¿Más ejemplos? El grado de acidez de una disolución, el nivel de ruido, la ley de enfriamiento de los cuerpos (que permite determinar la hora de la muerte) y en general cualquier proceso donde esté involucrada una función exponencial o una progresión geométrica como pueda ser la datación por elementos radioactivos (el célebre carbono-14), el crecimiento de poblaciones o el interés compuesto.

Fue precisamente el estudio de interés compuesto el que sacó a la luz a un nuevo número, del que ya hemos hablado someramente y que, por su importancia, se merece, al menos, una entrada propia: el número e, base además de los llamados logaritmos naturales o neperianos. ¿Que por qué se llaman así? Bueno, eso lo dejaremos para otro día.

Las tablas de logaritmos han sido ampliamente utilizadas desde el mismo momento de su invención por estudiantes, astrónomos, ingenieros y científicos de todo el mundo. Inclusive hubo quien en vez de mirar en las tablas miró a las tablas y descubrió que... Permitidme también que me lo guarde porque lo que descubrió da para otra historia.




Notas:
1 ¡Hala! Ya tenéis trabajo para el fin de semana. Eso sí hacerlo al modo babilonio usando una tabla de potencias de 1,2.

Bibliografía
Amy Shell-Gellasch (2010) Napier's e Mathematical Association of America. (Consultado 18 de mayo de 2015)
Bourbaki N. (1976) Elementos de historia de las matemáticas. Alianza  Editorial.

Boyer, C. (1968) A History of Mathematics Wiley and sons. Nueva York (USA). (Consultado 18 de mayo de 2015)
Bruce et al (2014) Euler : Some Papers. (Consultado 18 de mayo de 2015)



jueves, 7 de mayo de 2015

Del tamaño y forma de la Tierra o cuán grande es nuestra casa. (5)

Griegos, chinos, árabes, todos porfiando por medir el tamaño de la Tierra y a fuer de ser sinceros, ninguno de ellos más original que el otro. Pero siempre hay alguien que se busca las habichuelas para ser algo más original que los demás y así poder destacar sobre el resto.

El persa Al-Biruni, sin duda, debió de ser uno de esos tipos. Incasable viajero, hablaba fluídamente varios idiomas (al menos siete) y era una auténtica enciclopedia científica andante. En sus más de 180 trabajos, lamentablemente la mayor parte de ellos perdidos, tocaba, y además bien, todos los palos del conocimiento: desde la astronomía hasta la teología pasando por la historia y las matemáticas. No hay en todo Occidente alguien con quien pueda comparársele.

Conocedor de la historia de al-Mamun, que ya hemos contado en este blog, decidió repetir su experimento, pero ante la falta de fondos para realizarlo y las dificultades que entrañaba el hacerlo1 decidió que fueran sus neuronas y no sus pies los que recorrieran el camino. Este ingenioso método además de evitar que te llenes las babuchas de arena tiene la ventaja de que las distancias a medir sean más cortas y que no es necesario seguir la dirección del meridiano, lo que a priori le hace un método más exacto que los anteriores.

El procedimiento se basa en medir la altura2 del horizonte, θ, desde una montaña de altura conocida.

Oops... Creo recordar que nadie había dicho nada de medir la altura de una montaña.

Afortunadamente al-Biruni, desde su juventud, sabía cómo hacerlo: Desde dos puntos alineados con la cumbre de la montaña (véase la figura 1), cuya distancia entre ellos es conocida,
Figura 1. Determinación de la altura de una montaña
y, aproximadamente, a la misma altura se miden los ángulos cenitales a la cumbre, y mediante la sencilla relación trigonométrica:$$\Delta H = \frac{{\cot {L_{AC}}\;\cot {L_{BC}}}}{{\cot {L_{BC}} - \cot {L_{AC}}}}{d_{AB}}$$podemos determinar la altura de la montaña.

Ahora toca la segunda parte. Subimos a la cumbre de la montaña, y, como vemos en la figura 2, medimos la altura del horizonte, θ.
Figura 2. Determinación del radio terrestre.
Como el triángulo APO es rectángulo en P, aplicando el teorema del seno$$\frac{{R + H}}{{\sin 90}} = \frac{R}{{\sin \left( {90 - \theta } \right)}}$$se llega fácilmente a:$$R = \frac{{\cos \theta }}{{1 - \cos \theta }}\;H$$Los resultados que obtuvo con los datos que tomó en Nandana, (652,055 codos de altura y 0º34' de altura), determinó que el radio terrestre era de 12851369,845 codos. Como la medida del codo que usó al-Biruni era 493 mm nos iríamos a un radio terrestre igual a unos 6336 km.

Naturalmente este método no está exento de problemas. Desconocemos la instrumentación que utilizó, aunque como lo más probable fuese que usase un astrolabio, cuya precisión está limitada a un cuarto de grado, lo que influye en la exactitud de los resultados. Además la medición de la altura del horizonte desde lo alto de la cumbre de una montaña es mucho más fácil de decir que de hacer. De entrada la montaña de estar sobre una llanura, donde no existan otras elevaciones que le oculten el horizonte. Además se necesita una vista clara del horizonte, por lo que la atmósfera ha de estar limpia de polvo y completamente transparente, lo que en astronomía se conoce con un seeing I. Estas condiciones de transparencia atmosférica son las que se suelen tener después de una buena lluvia. Como el valor de θ es tan ajustado es de suponer que tuvo que armarse de paciencia y repetir en varias ocasiones sus medidas para poder promediar posteriormente. Como, según parece, tampoco tuvo en cuenta el efecto de la refracción atmosférica, es de suponer que sus resultados deberían estar afectados por algún tipo de error sistemático pero, sorprendentemente, no lo están. Lo que nos lleva a suponer que Biruni probó su método en diferentes escenarios y que se quedó con aquellos resultados que más se ajustaban al valor obtenido por al-Mamun. Naturalmente, y a falta de sus cuadernos de campo, todo esto no son más que suposiciones.

Pero, ¿saben lo mejor? Pues que esa no fue la única contribución de al-Biruni al campo de la geodesia.



Notas
1 "¿Quién va ayudarme en esta aventura?" - decía - "Se requiere un gran control sobre enormes extensiones de desierto, y hay que tener mucho cuidado con los peligros traicioneros que hay en él. Una vez elegí para este proyecto las localidades entre Dahistan, en las proximidades de Jurjan  y la tierra de los turcos, pero los resultados no fueron alentadores y entonces, quienes financiaron el proyecto, perdieron interés en él" (Gomez, 2010)

2 La altura es el ángulo complementario del ángulo cenital.



Fuentes
Spies, O. (1951) Al-Biruni Commemoration Volume A.H. 362—A.H. 1362. Iran Society, 159-B Dharamtala Street.
S. H. Barani, “Muslim Resear­ches in Geodesy,” in Al-Bīrūnī Commemoration Vol­ume, Calcutta, 1951, pp. 1-52.
J. H. Kramers, “Al-Bīrūnī’s Determin­ation of Geographical Longitude by Measuring the Distances,” in Al-Bīrūnī Commemorative Volume, Calcutta, 1951, pp. 177-83.
Al-Biruni. Un precursor de la ciencia moderna. Kalamo libros S. L. (consultado 5 de mayo de 2015).
Berggren, (1982) “Al-Bīrūnī on Plane Maps of the Sphere,” JHAS 6, pp. 47-95
Butterfield, A (1906) A history of the determination of the figure of the earth from arc measurements. Davis Press. Worcester, Mass.
Gomez, A. G. (2010) Biruni's Measurement of the Earth. (consultado 5 de mayo de 2015).
Mercier, R. P., (1994) ‘Geodesy,’ The History of Cartography, ed. by J. B. Harley and D. Woodward, Chicago and London, University of Chicago Press, Vol. 2, Book 1
O'Connor, J. J. and Robertson E. F. Al Biruni Biography. McTutor History of Mathematics Archive. Univ. of St. Andrews. (consultado 5 de mayo de 2015).
Pingree, D. BĪRŪNĪ, ABŪ RAYḤĀN iv. Geography. Encyclopaedia Iranica. Vol. IV, Fasc. 3, pp. 279-281Sparavigna, A.C. (2014). Al-Biruni and the Mathematical Geography. PHILICA.COM Article number 443.
Sparavigna, A.C. (2014). The Ten Spheres of Al-Farabi: A Medieval Cosmology, International Journal of Sciences, vol.3 n.6, pp.34-39
Stone, M. H (2014), The Cubit: A History and Measurement Commentary

sábado, 25 de abril de 2015

Una descripción de las maravillosas leyes de la razón entre los números (6)

La historia, poco a poco, va llegando su fin. Hemos estado en la velada entre Lord Napier y Henry Briggs, visto como Briggs realizó la primera tabla, y entre medias hemos hablado de su necesidad y de cómo Napier llegó a ellos.

A lo largo de esta historia cualquiera lector que esté mediante enterado del tema habrá sido consciente de que Neper y Briggs lo que hicieron fue desarrollar lo que conocemos como logaritmos decimales, o logaritmos en base 10, y no los logaritmos neperianos, o logaritmos en base e. Si no fue Neper, ¿quién inventó entonces los logaritmos neperianos?

Dada la importancia del tema, no es de extrañar de que Napier no fuese el único interesado en el tema de buscar un sistema que permitiese la simplificación de complejos cálculos matemáticos. Uno de ellos fue contemporáneo de Napier y provenía de la tierra de los chocolates, los bancos y los relojes. Naturalmente era relojero y su nombre era Jobst Bürgi (1552-1632).

Hay quien afirma que Bürgi inventó los logaritmos allá por 1586, pero la realidad es que no publicó sus Arithmetische und geometrische Progress Tabulen hasta 1620, en una época bastante convulsa de la historia de Europa. En 1618 se había producido la conocida Defenestración de Praga1 que dio origen a la Guerra de los Treinta Años y el 8 de noviembre de ese mismo año, tras la batalla de la Montaña Blanca, las tropas imperiales entraban en Praga. Si a eso le sumamos el celo con que Bürgi guardaba sus descubrimientos, no es de extrañar que sus tablas permaneciesen desconocidas al gran público, lo que le hizo merecer el reproche de Kepler quien le acusó de "haber desamparado al hijo de su espíritu en vez de educarlo para la posteridad". Un punto a favor de Bürgi fue darse cuenta de que las propiedades de los logaritmos eran independientes de su base y que podrían aplicarse a cualquier progresión geométrica. Siendo evidente que a menor razón de la progresión, mayor facilidad a la hora de efectuar los cálculos, él tomo como base de sus logaritmos al número 1,0001.
Portada del libro de Bürgi Arithmetische und Geometrische Progreß-Tabulen. Obsérvese que contiene un error tipográfico en la entrada para 5000 (que no figura en la tabla). El valor que figura es 105126407 siendo el correcto 105126847.
Para calcular sus logaritmos Bürgi tiene que ir calculando sucesivamente las potencias de 1,0001. Inclusive sin calculadora es fácil ir calculando estas potencias, pues, como vemos en la siguiente tabla4, en ellas van a ir apareciendo los números combinatorios:\[\left( {\begin{array}{*{20}{c}}m\\n\end{array}} \right)\]

n 1,0001n
1 1,000100000000000000000000000000000000
2 1,000200010000000000000000000000000000
3 1,000300030001000000000000000000000000
4 1,000400060004000100000000000000000000
5 1,000500100010000500010000000000000000
6 1,000600150020001500060001000000000000
7 1,000700210035003500210007000100000000
8 1,000800280056007000560028000800010000
9 1,000900360084012601260084003600090001

Bürgi fue escribiendo las sucesivas potencias en forma de una tabla de doble entrada de 50 filas por ocho columnas. En el encabezado de las filas aparece el exponente n, esto es el logaritmo, aumentando su valor de uno en uno, mientras que en la cabecera de la columna, n aumenta de 50 en 50. Como en los dos casos se omite el punto decimal la primera impresión es que en las filas el exponente aumenta de 10 en 10 y en las columnas de 500 en 500. Lo más característico de esta tabla es que Bürgi imprime los exponentes (logaritmos) en color rojo2.
Cálculo de a113 = 1,0001113 = 101136352. En notación moderna escribiríamos:
 log1,0001 113 = 1,001136352
La intersección de la columna y de la fila nos da la correspondiente potencia:$${a_n} = {1.0001^n}$$ En este caso el valor resultante se imprime en color negro3. Como en aquella época se procuraba evitar el uso de números decimales, Bürgi multiplica todas las potencias por 108.

Dado que en la actualidad la entrada se obtiene combinando los valores de los encabezados de la columna y de la fila y el valor de la función tabulada está en la intersección de esos dos valores, se suele decir que la tabla de Bürgi es, en realidad, una tabla de antilogaritmos o de una función exponencial.

La base para los cálculos de Bürgi es el número B = 1,0001 y la entrada an es la n-ésima potencia de B, por lo tanto tenemos que a0 = 1. Por otra parte a Bürgi le parecía lógico que la tabla debía terminar en aquel valor de N que hiciese$${a_N} = 1\;000\;000\;000.$$Dicho valor, al que llamó die ganze Rote Zahl (el número rojo entero), resultó ser $$N = 23027.0022$$y a su correspondiente antilogaritmo:$$a_{230270.022}=1.0001^{23027.0022}= 1\;000\;000\;000,$$lo llamó die ganze Schwarze Zahl (el número negro entero).

En resumen la tabla presenta los logaritmos (exponentes) desde:$$0.0 \le n \le 23027.0$$y sus correspondientes antilogaritmos (potencias):$$1.0 \times 10^8 \le {a_n}=1.0001^n< 10.0 \times 10^8$$La portada del libro tiene mucha más miga de lo que parece a primera vista. En ella aparecen enumerados los logaritmos (en rojo) de 500 en 500 (recordemos que el punto decimal no aparece) y sus correspondientes antilogaritmos en negro, iniciándose en el 500(0) y finalizando en el número rojo entero 23027(0).
Ampliación de la portada
La disposición de las entradas en forma circular es una muestra de la genialidad de Bürgi, pues muestra su idea de que la próxima década, por ejemplo, [10, 100) es una mera repetición de tamaño 10 veces mayor de la actual, por ejemplo, [1, 10). Sin saberlo, Bürgi se anticipó a la conocida fórmula de Euler:\[{e^{ix}} = \cos x + i\sin x,\] que relaciona las funciones trigonométricas y la exponencial.


Como se utiliza la tabla de Bürgi

La utilización de las tablas de Bürgi no es sencilla. De hecho el autor prometió publicar un libro de instrucciones que, hasta donde sabemos, nunca vio la luz. Para ver como se utiliza vamos a seguir el ejemplo descrito en Waldvogel (2012)6:
Calcular c = 6,35923131 elevado a la quinta.
Comenzaríamos buscando en los números de negro dicho valor:$$n = {\mathop{\rm BürLog}\nolimits} \left( {6.35923131} \right)$$El número rojo buscado resulta ser$$n=18500.0$$
Busca las erratas evidentes en la tabla
Para hallar la quinta potencia, basta multiplicar el número rojo por cinco:$$\begin{array}{l} 5\;n = 5\;{\mathop{\rm BürLog}\nolimits} \left( {6.35923131} \right) = {\mathop{\rm BürLog}\nolimits} \left( {{{c}^5}} \right)\\ 5\;n = 95200.0 \end{array}$$Tenemos el problema de que los logaritmos solo llegan hasta el valor 23027,0022, por lo tanto para mantenerlo dentro del rango adecuado, habrá que escalar nuestro resultado dentro del rango de la tabla. Si multiplicamos el número rojo completo por 4, obtendríamos el valor$$\begin{array}{l} N = {\mathop{\rm BürLog}\nolimits} \left( {10.0} \right) = {\rm{23027}}{\rm{,0022}}\\ 4N = {\mathop{\rm BürLog}\nolimits} \left( {{{10.0}^4}} \right) = {\rm{92108}}{\rm{.0088}} \end{array}$$que es mayor que nuestro 5n, por lo que ya estaríamos dentro de la tabla. Tendríamos entonces que:$$\begin{array}{c}{\rm{5n}} - {\rm{4N}} = {\mathop{\rm BürLog}\nolimits} \left( {{{c}^5}} \right) - {\mathop{\rm BürLog}\nolimits} \left( {{{10.0}^4}} \right)\\= {\mathop{\rm BürLog}\nolimits} \left( {\frac{{{{c}^5}}}{{{{10.0}^4}}}} \right) = 391.9912 \approx 392 \end{array}$$ Solo nos queda calcular 1.0001392. Para ello tenemos que buscar en la columna correspondiente a 3500 y en la fila 420.
Una vez más se verifica la ley de Murphy: Falta un dígito
Aquí es donde aparece nuestro amigo Murphy, pues en el valor que necesitamos nos falta un dígito:$$ a_{392}=10399\;\;642$$Llegados a este punto solo nos quedan dos opciones: o nos basamos en como se construye la tabla de Bürgi:$${a_{n+1}} = {a_{n}} + \frac{{{a_{n}}}}{{10000}}$$ o bien nos damos un toque de modernidad y tiramos del Mathematica.

Una vez resuelto este pequeño problema, podemos afirmar que el valor que debería aparecer en la tabla es$$103997642$$que al dividirlo por 108 y deshacer el escalado multiplicando por 104, nos como resultado$$10399.7642$$frente al valor real$$10399.7550732144655...$$Naturalmente podríamos afinar el resultado si en vez de aproximar 391.9912 por 392 nos hubiéramos tomado la molestia de interpolar entre a391 y a392. En ese caso ni siquiera hubiera sido necesario calcular el valor de a392:
rojo negro
391,0000 $${a_{391}}$$
391,9912 $$\frac{{{c^5}}}{{{{10}^4}}}$$
392,0000 $${a_{391}} + \frac{{{a_{391}}}}{{10000}}$$

Interpolando tendríamos:$$\frac{{{c^5}}}{{{{10}^4}}} = {a_{391}} + 0.9912\frac{{{a_{391}}}}{{10000}} = 103997551$$Obteniendo en este caso el resultado exacto:$$c^5=10399.7551$$

Napier y Bürgi frente a frente.

Tanto Bürgi como Napier tenían como principal objetivo la simplificación de la operaciones de división y multiplicación. Para conseguir este proposito tanto la elección de la base (Bürgi; 1,0001 y Napier 0,3678794228 ≈ e-1) como la forma de presentar la tablas, (Bürgi a incrementos regulares de los logaritmos y tabulación de la función exponencial, Napier a incrementos regulares de los números y tabulación de la función logarítmica) son irrelevantes.

A favor de Bürgi está el hecho de que el que algoritmo que utiliza es más simple y evidente y que consigue idénticos resultados con menos esfuerzos. En contra, como ya dijimos, su negativa a divulgar su descubrimiento.

Por último, desde un punto de vista formal Bürgi llega a sus logaritmos mediante al álgebra, mientras que Napier se apoya en la geometría.

En cualquier caso estamos ante uno de esos casos en la que dos científicos, de forma independiente y saber nada el uno del otro llegan a desarrollar el mismo descubrimiento. Parece por lo tanto justo considerar a ambos descubridores simultáneos de los logaritmos.

Aún así, y al igual que le pasó a Colón, es Napier quien se lleva el mérito, lo que demuestra la importancia de la publicidad. Por eso como homenaje el matemático francés Lacroix decidió bautizar a los logaritmos cuya base es el, siempre imitado pero nunca igualado, número e con su nombre y de ahí el logaritmo neperiano, si bien también esos logaritmos son conocidos como logaritmos naturales, lo que da para otra historia.

Notas
1 Para ser precisos la tercera defenestración. Por lo visto los praguenses tienen como deporte local arrojar por una ventana a todo aquel que les cae gordo.
2 Por eso Bürgi llamó a sus logaritmos Die Rote Zahl (los números rojos).
3 Die Schwarze Zahl,  (los números negros).
4 Los más frikis que traten de demostralo. Se hace fácil si usamos el binomio de Newton, pero en ningún caso se os ocurra hacerlo con la Excel.
5 ¿Algún voluntario se anima a calcular a qué exponente hay que elevar 1,0001 para obtener 2?.
6 Una de las razones por las que he utilizado dicho ejemplo es porque en esa misma página la tabla contiene dos errores tipográficos.

Bibliografía:

Fernández, J. Mª.; Barragán, J. M. y Molina, A. El número e. Una breve idea de cómo se inventaron los logaritmos 
Lefort Historia de los logaritmos
Waldvogel (2012) Jost Bürgi and the discovery of the logarithms. Seminar für Angewandte Mathematik Eidgenössische Technische Hochschule CH-8092 Zürich. Suiza
Bürgi, Jost. Arithmetische und Geometrische Progreß-Tabulen.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Una descripción de las maravillosas leyes de la razón entre los números (3)

Ya disfrutamos de la maravillosa velada entre Lord Napier y Henry Briggs y se planteó la necesidad de los logaritmos. El cómo llegó Napier a ellos, cómo los calculó y probar cual es su utilidad son tareas que aún tenemos pendientes.

En el capítulo anterior ya vimos como relacionando una progresión geométrica con una aritmética podíamos convertir una multiplicación en una suma. El procedimiento funciona bien para cantidades discretas pero nos quedaba resolver el problema de rellenar los huecos.

Zenón planteó una serie de paradojas en las que demostraba que el movimiento no era posible. Por ejemplo en una de las variantes de la paradoja de Aquiles, el de los pies ligeros, y la tortuga, Aquiles no puede alcanzar a la tortuga, ya que ni siquiera puede ponerse en movimiento, porque antes de recorrer el tramo que le dio en ventaja, tendría que haber recorrido la mitad de ese tramo y antes de ese, la cuarta parte y antes la octava y así sucesivamente.

Demos ahora un giro a esta historia y pongamos a Aquiles sobre un segmento y a la tortuga sobre una recta. Los dos parten a la vez desde el punto A y a la misma velocidad. La tortuga se mueve a velocidad uniforme, pero Aquiles, al que castigó Hermes por su soberbia, se ve obligado a moverse cada vez más despacio a una velocidad proporcional a la distancia que le separa del final del segmento. El movimiento, como muestra la figura, ha de ser sincrónico de manera que cuando la tortuga llegue al punto C, Aquiles llegaría a γ, cuando la tortuga llegase a D, Aquiles llegaría a δ y así sucesivamente. Como veréis Aquiles está condenado a acercarse todo lo que quiera al final del segmento, pero nunca llegará a alcanzarlo.
Figura 1: Movimiento sincrónico sobre las dos rectas
Vaya por delante que la historia de Aquiles es de mi cosecha y que Napier no la nombra en ningún momento, pero como el blog es mío me tomo las licencias poéticas que me apetecen.
Este es el símil cinemático que utilizó Napier y que le permitió obviar el problema de la continuidad. Quizás lo veréis mejor si en vez de situar las rectas paralelas las disponemos una perpendicular a la otra estando Aquiles en el eje X y la tortuga en el eje Y. Los puntos indican donde donde tienen que coincidir los dos y la línea roja la unión suave entre dichos puntos. Seguro que esta figura les resulta familiar a muchos:
Figura 2: Movimiento sincrónico sobre las dos rectas situadas perpendicularmente la una a la otra.
Para entender como define Napier los logaritmos tenemos que remontarnos a lo que se estaba buscando: una forma sencilla de operar con senos y cosenos. Por esa razón Napier hace recorrer a Aquiles el seno de un ángulo1 que es un segmento, el sinus totus, de longitud arbitraria e igual a 10.000.000, mientras que la tortuga, despacio pero segura, recorre su línea recta a velocidad constante, de manera que para cualquier instante la distancia que le falta por recorrer a Aquiles para llegar al final del segmento es el seno y la distancia recorrida por la tortuga en el mismo tiempo es el logaritmo del seno. En consecuencia, mientras los senos decrecen en proporción geométrica, el logaritmo de Napier crece en proporción aritmética. La figura 3 muestra lo que entendía Napier por el logaritmo del seno.
Figura 3. La definición de logaritmo según Neper
La figura 4 muestra lo mismo pero de una forma a la que quizás estemos más acostumbrados.
Figura 4: La definición de logaritmo según Neper representada en forma moderna
Ahora si que estamos en condiciones de rellenar los huecos y de asistir a los retoques que permitirán dejar a los logaritmos tal y como los conocemos hoy en día; pero como ya estoy cansado, lo dejo para más adelante.






1 Pero ¡ojo!, no el seno tal como lo entendemos nosotros hoy en día si no tal y como se entendía en la época de Neper.

Bibliografía:


Logarithms: The Early History of a Familiar Function

The Logarithms, Its Discovery and Development

Las funciones logarítmica y exponencial por Aguilar de Pérez, Lidilia (1981)

martes, 18 de noviembre de 2014

Una descripción de las maravillosas leyes de la razón entre los números (2)

Esta es la entrada donde comencé a hablar de la aburrida maravillosa historia de los logaritmos. Terminé con la primera definición que Napier daba en su libro, por lo que, en buena ley, ahora correspondería continuar con más definiciones, llegar a la definición de logaritmo y terminar con la correspondiente caterva de proposiciones, teoremas y corolarios... justo lo que hace que las matemáticas sean odiadas por la mayor parte del género humano. Así que vamos a darle un pequeño giro y comenzaremos, como no podía de ser de otra forma, por el principio del principio, aunque para ello tengamos que retroceder un poco en el tiempo, aproximadamente hasta el 8500 a. C. en los albores del Neolítico.
El Neolítico marca el momento en que el hombre deja de ser nómada para convertirse en sedentario: es el inicio de la domesticación de los animales, lo que dará lugar al pastoreo, del pastoreo, la agricultura, la cerámica y los primeros poblados (lo que llevaría, años más tarde, a la burbuja inmobiliaria). El sedentarismo conlleva además la necesidad de saber cuándo hay que sembrar, cuándo van a migrar los animales, para adelantarse a sus movimientos, anticipar las crecidas e inundaciones... y todo ello se consigue con el gran reloj natural que son las estrellas. No es de extrañar, por lo tanto, que la astronomía fuera de las primeras ciencias que se desarrollasen y de su mano vienen la trigonometría plana y la esférica.

Vista aérea de Stonehenge, obtenida de Google Earth.

Así la trigonometría era ya conocida por babilonios y egipcios, quienes establecen el sistema sexagesimal. En la antigua Grecia, en el siglo II a. C., Hiparco de Nicea construye una tabla de senos para la resolución de triángulos. Conviene señalar que su definición de seno, no coincidía con la moderna (cateto opuesto dividido entre la hipotenusa). Ellos definían el seno (ver dibujo) como la mitad de la longitud de la cuerda delimitada por los lados del ángulo central dado que corta a una circunferencia de radio R arbitrario.
Definición de seno de un ángulo
También en la época de Napier el seno se consideraba como un segmento. y al radio r se le denominaba "sinus Totus". En sus cálculos Napier utilizará un radio igual a 10 000 000.
También los matemáticos hindúes y árabes trabajaron con las funciones trigonométricas y a finales del siglo X habían completado las restantes funciones trigonométricas (coseno, tangente, cosecante, secante y cotangente) y habían enunciado los principales teoremas y fórmulas de la trigonometría, tanto de la plana como de la esférica. Habría que esperar hasta el siglo XII para que Occidente comenzase a enterarse de que va la copla, gracias a las traducciones de libros de astronomía árabes, que aparecen en el siglo XII.
Aunque cueste creerlo en el siglo XI los habitantes de Jaén, disponían de baños públicos con piscinas de agua fría y caliente. En la misma época, en el norte de la Península y los antepasados de la señora Merkel se bañaban cuando el coyote cogía al correcaminos.
Todo comienza a cambiar con la llegada del Renacimiento, aunque cuando la cosa comienza realmente calentarse es con el Descubrimiento de América. La navegación impulsa el desarrollo de numerosos campos, produciendo a finales del siglo XVI una auténtica explosión de en todos los saberes relacionados con la ciencia y la tecnología. Astronomía, ingeniería naval, cartografía matemática, geodesia,... todos tienen algo en común necesitan cálculos, cálculos y más cálculos y además suficientemente exactos, lo que a su vez se traduce en la búsqueda de nuevos métodos para calcular más rápidamente y con mayor precisión. Acaba de nacer el arte de la computación (y de ahí a las calculadoras e internet no hay más que un paso). De manera que parece natural que se comenzaran a buscarse sistemas que permitiesen sustituir procesos complicados como la multiplicación o división por otros más sencillos como la suma y la resta. A este procedimiento se le denomina prostaféresis1 (19 puntos, más los correspondientes bonus, en el Scrabble).
Un buen ejemplo de esto es la igualdad:
que fue la que probablemente la que llevó a Napier a trabajar inicialmente con senos, lo que además estaba plenamente justificado porque su idea original era la de facilitar los cálculos trigonométricos a los astrónomos y, ya puestos, alegrarles un poco su vida2.
En resumen a finales del siglo XVI hay una necesidad imperante de hacer cálculos complejos de todo tipo, especialmente trigonométricos, de una forma rápida y precisa y en el horizonte la única idea que aparece como viable, a falta de las calculadoras electrónicas, es sustituir las multiplicaciones por sumas. La pregunta del millón es:
¿Alguien sabe cómo?
Aunque parezca mentira ya se había dado un primer paso. Naturalmente para llegar a él hay que volver a viajar en en el tiempo, unos 2000 atrás aproximadamente, hasta llegar a Aristóteles que en los pocos ratos que Alejandro le dejaba libre, se dedicaba a estudiar cosas tan curiosas como esta:
Escribamos en una fila las potencias de 2 y debajo los números naturales3.
1
2
4
8
16
32
64
128
256
512
1024
2048
4096
9192
0
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13

Si ahora queremos multiplicar 16 por 128

1
2
4
8
16
32
64
128
256
512
1024
2048
4096
9192
0
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13

basta con sumar 4 + 7 = 11, para obtener el resultado (2048) buscado. Ahora bien, ¿cómo haríamos con esta misma tabla para multiplicar 3 por 5 9? La genialidad de Napier consistió, precisamente, es saber como rellenar esos huecos.
Como en aquella época aún no se había establecido el concepto de continuidad de una función4, Napier utiliza un símil cinemático: el movimiento sincrónico de dos puntos. Sitúa el primero sobre una recta moviéndose a velocidad constante, mientras que el otro se desplaza sobre un segmento a una velocidad decreciente proporcional a la distancia que le resta por recorrer. No está claro5 como se le ocurrió a Neper la idea, pero me gusta imaginar que lo que hizo fue darle un giro a la conocida paradoja de Zenón del veloz Aquiles y la tortuga. En ambos casos tenemos dos corredores, uno de ellos corriendo a una velocidad constante (la tortuga / el logaritmo) y otro corriendo sobre un recorrido que sigue una suerte de progresión geométrica decreciente (Aquiles  / el seno). Aquiles, en la paradoja, necesitaría un tiempo infinito para coger a la tortuga, pero como aquí lo que queremos es que los dos vayan a la par, ahora lo que tendrá que ser infinito será el camino recorrido por la tortuga / el logaritmo.
Mañana, más.




1 Término compuesto de dos palabras griegas: prosthesis (πρόσθεσις) y aphairesis (ὰφαίρεσις) que significan adición y sustracción, dos de los pasos del proceso.

2 De ahí que Laplace afirmarse, no sin cierta exageración, que:
"Con la reducción del trabajo de varios meses de cálculo a unos pocos días, el invento de los logaritmos parece haber duplicado la vida de los astrónomos".
3 Progresiones geométricas y aritméticas respectivamente. Si la gente supiese ver la diferencia entre ellas nos ahorraríamos todos los timos piramidales y la burbuja inmobiliaria.

4 El concepto de continuidad lo estableció Bolzano en 1781.

5 Lord Moulton en la lección inaugural, "La invención del logaritmo, su génesis y evolución", del Congreso que se celebró en Edimburgo en 1915 con motivo del tricentenario de la invención de los logaritmos escribió:
"The invention of logarithms came on the world as a bolt from the blue. No previous work had led up to it, nothing had foreshadowed it or heralded its arrival. It stands isolated, breaking in upon human thought abruptly without borrowing from the work of other intellects or following known lines of mathematical thought ".

El invento de los logaritmos vino al mundo como salido de la nada. Ningún trabajo previo condujo a él, nada lo presagió, ni anunció su llegada. Es algo aislado, que se introduce en el pensamiento humano abruptamente sin tomar nada prestado del trabajo de otros intelectos o siguiendo líneas conocidas del pensamiento matemático.




Bibliografía:
AGULAR PÉREZ, Lidilla. Las funciones logarítmica y exponencial.
CLARK, K. M y MONTELLE, C. Logarithms: The Early History of a Familiar Function.
Math Forum. The Logarithms, Its Discovery and Development.
MOULTON Lord, et al. Napier tercentenary memorial volume.
PÉREZ DELGADO, Juan Manuel. El que hacer matemático. Un recorrido por la historia. Parte II: La matemática en el siglo XVII.
TAPIA MORENO, Francisco Javier. Historia de los Logaritmos. Apuntes de la Historia de las matemáticas. Vol 2. nº 2.